Prosperidad Judía ¿Casualidad o plan divino?

Prosperidad Judía ¿Casualidad o plan divino?

Todas las naciones buscan el progreso y prosperidad. Según un artículo de AishLatino.com, ellos representan apenas el 0.2% de la población mundial con apenas 15,2 millones de personas, pero están a la vanguardia en defensa, agricultura y gestión del agua, y las contribuciones de ese pequeño país enclavado en el medio oriente han sido notorias en la genética, la informática, la electrónica, la óptica y otras industrias de alta tecnología.

Su superficie total es comparable en tamaño a departamentos como el Valle del Cauca, Cesar o el Magdalena en Colombia, 22,070 km² sin mencionar que, otorgados en diversas categorías, incluyendo literatura, paz, economía y química, Israel ha recibido un total de doce Premios Nobel desde 1966.

Y aunque no todos son ricos, como muchos dicen o piensan, se destacan por su meticulosa manera de manejar las finanzas, en donde también se han hecho notorios.

Félix Jiménez, quien se desempeña como jefe del departamento de contabilidad y finanzas del Instituto Universitario Adventista de Venezuela (IUNAV), además es teólogo y pastor, ha investigado sobre el tema y afirma que la reputación que ha logrado la nación judía y sus progresos hasta hoy obedecen a referencias y planes que Dios ha dejado plasmados en la Biblia y que los descendientes de Israel como sociedad siguen contemplando y aplicando hoy día.

El trabajo de Jiménez abarca aspectos que van desde lo teológico bíblico, así como lo histórico y de la sociedad actual, identificando algunos patrones que toman en cuenta aspectos como la educación, la resiliencia y adaptabilidad, la ética en el trabajo, su justicia social y el diezmo.

Un pilar fundamental en la sociedad judía ha sido la educación. Proverbios 22:6 establece: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Para Félix Jiménez, este ha sido un punto importante en el progreso de los judíos, ya que desde muy pequeños se les enseña a memorizar grandes porciones de las escrituras que a su vez les dan capacidades desde muy jóvenes ante otras naciones donde la cuestión educativa no es prioridad.

“Nosotros como adventistas creemos que la educación desde pequeños es clave para la formación del carácter que desarrolla no solo habilidades y competencias, desarrolla una personalidad y un ser que es digno del cielo y de representar a Dios en la tierra”, dijo el directivo de finanzas del IUNAV.

Si hablamos de adaptabilidad y resiliencia, la sociedad judía ha dado muestras históricas de cómo a lo largo del tiempo ha tenido que hacerle frente a los cambios y situaciones especiales en distintas épocas. Desde las bíblicas, cuando como nómadas deambularon por el desierto, hasta ya establecidos como nación, superando exilios como el babilónico y más contemporáneamente con los repudiables hechos que marcaron la Segunda Guerra Mundial.

Proverbios 22:1 registra: Vale más el buen nombre que muchas riquezas, y ser estimado es mejor que la plata y el oro. De acuerdo con Félix Jiménez, esta es una cualidad que ha hecho fuerte a la nación judía y a sus individuos a lo largo del tiempo, su reputación y confiabilidad.

En el judaísmo, la moral importa más que el dinero. Se los anima a pensar más en el propósito de vida que en aquello de lo que se depende. Si tienes la fortuna de poseer riquezas, la ley judía te obliga a compartirlas con quienes las necesitan. “Los judíos no acostumbraban a engañar a nadie, no acostumbraban a estafar a nadie, por lo que eran personas altamente confiables en los negocios”, afirma Jiménez, quien agrega que, en relación al trabajo, citando el Talmud, la sociedad judía lo ve desde el punto de vista de la adoración a Dios.

En el judaísmo se enseña que todo judío adulto debe ser responsable de su compromiso con la comunidad judía, el estudio y la enseñanza de la Torá, y el trabajo para hacer del mundo un lugar mejor.

Pero si hay que destacar algo que marca a la sociedad judía y la distingue de las demás naciones, tiene que ver con el DIEZMO, o “maaser” en hebreo. Práctica que se remonta a tiempos bíblicos y que implica apartar el 10% de sus ingresos, tal y como lo registra la Biblia. Para la cultura judía es diezmo sigue siendo relevante en la vida contemporánea, donde se considera un acto de reconocimiento y adoración a Dios.

“Ningún rabino hoy tiene dudas respecto del diezmo; quizás alguno pudiera tener algún tipo de dificultad en cómo hacer para devolverlo, pero no en lo referente al precepto”, explica Félix Jiménez.

“En el caso de ser una persona con dependencia laboral, es decir, que dependa de un salario, el diezmo corresponde a 10% de mis ingresos brutos”, dice el directivo, y agrega: “El diezmo nos genera disciplina financiera”.

Félix Jiménez explica que dentro de la cultura judía se entiende que a Dios no hay que probarlo, a menos que “ÉL” explícitamente lo solicite, tal y como aparece en la famosa cita de Malaquías 3:10: “Traed el diezmo íntegro al templo, y haya alimento en mi casa. Y probadme en esto —dice el Eterno Todopoderoso—, a ver si no os abro las ventanas del cielo, y vacío sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Y además agrega que la expresión “ventanas” del texto en el idioma original hace referencia más a “compuertas”.

Educación, resiliencia, adaptabilidad, responsabilidad social y el diezmo, valores bíblicos que han marcado el progreso de una nación milenaria.

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