El servicio voluntario y desinteresado es una expresión viva de la fe cristiana, según reflexiona el pastor Abdiel Terán.
El pastor Abdiel Terán, ministro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y egresado de la Universidad Adventista de Venezuela, compartió una profunda reflexión en Esperanza Radio sobre el servicio cristiano como una manifestación del amor en acción.
Durante el diálogo, el pastor Terán destacó que el verdadero creyente está llamado a vivir una vida de servicio no por obligación, sino como respuesta natural a una vida transformada por el evangelio. “Jesús no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45), citó, subrayando que el ejemplo supremo de servicio está en la vida y misión de Cristo.
“El servicio —dijo el pastor— no debe ser visto como una carga, sino como una manifestación del carácter de Cristo en el corazón del creyente. El evangelio quita el egoísmo del corazón y nos impulsa a actuar por amor hacia otros”.
Compartió que desde su infancia, a pesar de su timidez, fue guiado por su madre a descubrir el poder del servicio en actos sencillos. “No sabía predicar, pero sí podía ayudar”, recordó. Más adelante, después de un período de alejamiento espiritual, tuvo un encuentro renovador con Dios que lo llevó a servir en su iglesia local y en las calles, brindando ayuda a los necesitados. Esta experiencia transformadora fue el punto de partida de su llamado al ministerio pastoral.
“El Espíritu Santo nos ayuda a vencer el egoísmo y el temor, y a servir con alegría”, afirmó. Y añadió que todos los creyentes, sin importar sus limitaciones o personalidad, son invitados por Dios a poner sus dones al servicio del prójimo.
El pastor Terán cerró su intervención con un llamado esperanzador: “Por más pequeño que sea el acto de servicio, si se hace con amor y para la gloria de Dios, es grande ante el cielo”.
Este llamado se convierte en una inspiración para todos los miembros de iglesia, recordando que el servicio cristiano no es una tarea más, sino un estilo de vida que refleja la imagen de Dios en un mundo marcado por el egoísmo.