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Casco histórico de Anserma-Caldas
Comunidad· Eje Cafetero

487 años después: ¿qué significa ser ansermeño?

Anserma llega a sus 487 años con la mirada puesta en el futuro: mientras conserva su memoria y patrimonio, el municipio vive una transformación marcada por nuevos proyectos educativos, recuperación urbana, emprendimiento, deporte y una generación que comienza a llevar el nombre de la “Abuela de Caldas” mucho más lejos.

Roberto Sánchez13 de octubre de 20265 min de lectura3 lecturasEsperanza Radio Eje Cafetero

Hay pueblos que celebran sus aniversarios mirando fotografías del pasado. Anserma también puede hacerlo.

Pero quizás, al cumplir 487 años, vale la pena mirar un poco más lejos.

Porque la historia de esta tierra no comenzó con las celebraciones de la semana que acaba de concluir. Sus raíces se hunden en los pueblos indígenas que habitaron este territorio en la antigüedad. En 1539, con la fundación de Santa Ana de los Caballeros de Anserma, comenzó otro capítulo de una historia que convirtió a este municipio en uno de los territorios con mayor tradición histórica del departamento de Caldas.

Por eso le dicen la Abuela de Caldas.

Pero una abuela no solamente guarda recuerdos, también puede acompañar, enseñar, adaptarse y mirar con esperanza hacia las nuevas generaciones.

Y eso parece estar ocurriendo en Anserma.

Sede Agroindustrial de la Universidad de Caldas en Anserma. Foto: cortesía

Una transformación que comienza a sentirse

El municipio está atravesando una etapa en la que varias transformaciones empiezan a encontrarse.

En educación, avanza la construcción de la Sede Agroindustrial de la Universidad de Caldas, un proyecto que representa una inversión cercana a los 36.000 millones de pesos y que proyecta beneficiar inicialmente a más de 1.200 estudiantes de Caldas y Risaralda, con capacidad futura para cerca de 3.000.

Una universidad significa jóvenes, conocimiento, investigación, nuevas oportunidades y la posibilidad de que el territorio deje de ser solamente un lugar del que muchos tienen que salir para estudiar.

También está cambiando el corazón de Anserma.

Foto: cortesía del Informador de Occidente
Foto: cortesía del Informador de Occidente
Foto: cortesía del Informador de Occidente
Foto: cortesía del Informador de Occidente

La intervención de su centro histórico incluyó la renovación de redes de acueducto y alcantarillado, además de obras en vías y andenes. Una inversión que busca mejorar la infraestructura sin borrar la memoria que está escrita en sus calles.

Es una imagen poderosa de lo que podría significar transformar un municipio: modernizar sin olvidar.

Y mientras se recupera el pasado, también se intenta construir una economía para el futuro.

La apuesta por la transformación agroindustrial, iniciativas como la Plataforma Agroindustrial para la Transformación Económica de Anserma —PLATEA— y programas de emprendimiento muestran una discusión que va más allá de producir materias primas.

La pregunta empieza a ser otra:

¿Cómo puede Anserma producir, transformar, innovar y generar oportunidades desde su propio territorio?

La transformación también tiene rostro de joven

Pero quizá la mejor manera de entender un cambio no sea mirar una obra.

Una joven ansermeña como Estefanía Castillo, protagonista de resultados destacados en el ciclismo nacional representa justamente esa generación que no parece conformarse con que su municipio sea solamente conocido por su historia.

Hay jóvenes de Anserma que estudian, emprenden, compiten, crean y sueñan con llegar mucho más lejos.

Y cuando uno de ellos cruza una meta llevando el nombre de Anserma, algo de este municipio también cruza con él.

La transformación, entonces, no está solamente en las calles.

Está en la mentalidad de su gente.

Una historia que también sabe levantarse

Anserma sabe de dificultades. Ha enfrentado transformaciones económicas, cambios sociales, migraciones y momentos difíciles. Y recientemente volvió a experimentar la vulnerabilidad que puede sentir una comunidad cuando un desastre golpea sus hogares y sus proyectos de vida. El terremoto del pasado 10 de agosto también dejó su huella en Anserma, pero en medio de las circunstancias también apareció una característica que hace parte de la identidad de muchos de sus habitantes: la capacidad de ayudarse.

Porque los municipios no se construyen solamente con concreto, presupuestos o grandes proyectos.

Se construyen cuando un vecino está dispuesto a tenderle la mano a otro.

Cuando una comunidad se organiza.

Cuando alguien decide quedarse y trabajar por su tierra.

Cuando una generación recibe una historia que no escribió y entiende que también tiene algo que aportar.

Entonces, ¿Qué significa ser ansermeño?

Quizás esa sea la pregunta más bonita para celebrar estos 487 años.

Ser ansermeño puede significar haber nacido aquí.

Pero también puede significar haber llegado y haber encontrado aquí un hogar.

Puede ser conocer la historia, cuidar las montañas, valorar las tradiciones, respetar a los mayores, abrirle espacio a los jóvenes y entender que el progreso no debería obligarnos a renunciar a aquello que nos identifica.

Porque una comunidad puede cambiar sus calles.

Puede construir una universidad.

Puede impulsar nuevas empresas.

Puede transformar su economía.

Puede enviar a sus deportistas a competir fuera del país.

Pero hay algo que no debería perder en medio de esa transformación: el sentido de pertenencia.


El terremoto del pasado 10 de agosto, como era natural que ocurriera,  llevo a que sus fechas conmemorativas se pospusieran para octubre. La tradicional es a mediados de agosto.

Recientemente sus calles se llenaron de gente, color y encuentro; aparecieron las expresiones culturales, las actividades conmemorativas y ese ambiente alegre que cada año reúne a propios y visitantes en las llamadas “Fiestas de Regreso”. Hubo celebración, por supuesto, pero detrás de ella hubo algo más profundo: la oportunidad de una comunidad que se encuentra, recuerda de dónde viene y vuelve a sentirse orgullosa de llamar a este lugar su casa.

Foto cortesía: El Informador de Occidente

Anserma tiene 487 años de historia.

Pero quizás lo más interesante de este cumpleaños no sea solamente recordar todo lo que ha vivido.

Lo verdaderamente interesante es preguntarnos qué quiere llegar a ser.

Porque amar una tierra no significa conservarla exactamente como la recibimos.

A veces significa tener el valor de transformarla sin perder aquello que nos hace ser quienes somos.

La Abuela de Caldas tiene casi cinco siglos de memoria.

Pero todavía tiene mucho por aprender, mucho por construir y, sobre todo, mucho por contar.

Y si, en Anserma, la hermosa, la de la historia, es de donde se emite una de las señales que toca corazones en el Eje Cafetero, Es en ella donde funciona una de las estaciones que forman la Cadena Esperanza Radio Colombia, la Señal de Esperanza Radio 107.1FM.

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