
El mar está ganando terreno en Colombia: el 63 % de la costa analizada presenta tendencia erosiva
El país destinará más de 230.000 millones de pesos para enfrentar la erosión costera, mientras los estudios del INVEMAR muestran que el fenómeno ya afecta a buena parte de la línea costera nacional.
El mar no permanece quieto frente a las costas colombianas. Entre 2020 y 2024, el 63 % de los 3.991 kilómetros de línea costera analizados por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, INVEMAR, presentó una tendencia erosiva. Durante ese periodo, el movimiento promedio de la línea de costa fue de -2,06 metros por año, una cifra que muestra el predominio del retroceso de la costa a escala nacional.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se compara con la medición anterior. Entre 2016 y 2020, el 47 % de la línea de costa analizada presentaba tendencia erosiva. En la medición más reciente, esa proporción subió al 63 %. Al mismo tiempo, la porción considerada estable cayó del 10 % al 1 %.
¿Qué significa realmente que el mar esté ganando terreno?
La erosión costera es un proceso mediante el cual la línea que separa la tierra del mar retrocede. Puede estar relacionada con la dinámica natural del oleaje, las corrientes y las mareas, pero también puede verse agravada por factores ambientales y por la manera en que las sociedades ocupan y transforman los territorios costeros.
Sus consecuencias no se limitan a la desaparición de una franja de playa.
Cuando la costa retrocede, pueden quedar expuestos ecosistemas, viviendas, infraestructura, vías y actividades económicas que dependen de estos territorios. El propio Ministerio de Ambiente señala que las playas cumplen funciones que van mucho más allá del turismo: ayudan a proteger las costas, albergan biodiversidad y sostienen actividades económicas, sociales y culturales de numerosas comunidades.
Y Colombia tiene una particularidad: cuenta con costas tanto sobre el Caribe como sobre el Pacífico, además de su territorio insular.
En la medición del INVEMAR, por ejemplo, el Caribe presentó tendencia erosiva en el 59 % de los 2.035 kilómetros analizados.

El problema no es solamente cuánto terreno se pierde
Uno de los aspectos más importantes de este fenómeno es que la erosión no ocurre de la misma manera en todos los lugares.
Una playa puede retroceder mientras otra acumula sedimentos. Una comunidad puede enfrentar pérdida de territorio, mientras en otra zona el problema puede estar relacionado con infraestructura o con la transformación de ecosistemas.
Por eso, los científicos no hablan simplemente de “un mar que avanza”, sino de una dinámica compleja de movimiento de la línea costera.
Precisamente, el INVEMAR desarrolló el Índice de Erosión Costera de Colombia, una herramienta que permite medir y comparar estos cambios. La operación estadística cuenta además con certificación de calidad estadística del DANE.
Colombia prepara una inversión de más de $230.000 millones
Frente a este panorama, el Gobierno anunció una convocatoria de recursos del Sistema General de Regalías por más de 230.000 millones de pesos para financiar proyectos destinados específicamente a enfrentar la erosión costera.
Según el anuncio, se trata de la primera convocatoria de regalías enfocada exclusivamente en este problema. Los términos de referencia están previstos para publicarse durante octubre de 2026.
Pero hay un elemento particularmente interesante en la estrategia.
La respuesta no se concentrará únicamente en grandes obras de ingeniería.
El Gobierno plantea también utilizar soluciones basadas en la naturaleza, aprovechando la capacidad de ecosistemas como los manglares, arrecifes y praderas de pastos marinos para contribuir a la protección de las zonas costeras.
Esto representa un cambio importante en la manera de entender la protección de las costas: la naturaleza no solamente es algo que debe conservarse; determinados ecosistemas también pueden cumplir una función de protección frente a los impactos ambientales.
Una costa que también es economía
La discusión sobre erosión costera no es únicamente ambiental.
En muchas regiones del país, las comunidades dependen de la pesca, el turismo, el transporte, la agricultura y otras actividades vinculadas directa o indirectamente con el territorio costero.
Por eso, perder territorio significa también aumentar la vulnerabilidad económica y social de quienes viven allí.
El desafío consiste en determinar dónde intervenir, cómo hacerlo y qué tipo de solución resulta más adecuada para cada territorio.
No todas las costas necesitan la misma respuesta.
¿Y qué tiene que ver esto con nosotros?
Aunque buena parte de las zonas directamente afectadas están en el Caribe y el Pacífico, la erosión costera es un asunto nacional.
Colombia tiene cerca de 4.171 kilómetros de línea de costa, y el Ministerio de Ambiente ha señalado que alrededor del 33 % de la costa Caribe y el 27 % de la costa Pacífica presentan procesos de erosión.
Lo que está ocurriendo frente al mar es, en realidad, una advertencia sobre cómo estamos planificando nuestros territorios.
Porque cuando una comunidad pierde playa, manglar o territorio, recuperar lo perdido puede ser mucho más difícil —y costoso— que prevenir el deterioro.
UN DATO PARA RECORDAR
63 %: esa es la proporción de los 3.991 kilómetros de costa analizados que presentó tendencia erosiva entre 2020 y 2024.
Y hay otro número que merece atención:
2,06 metros por año: el movimiento promedio de la línea de costa durante ese periodo, con predominio hacia la erosión.
¿Y las próximas generaciones?
La erosión costera no es solamente una historia sobre el mar. Es una historia sobre territorio, comunidades, biodiversidad y futuro.
Cada metro de costa que cambia representa una transformación del lugar donde alguien vive, trabaja, pesca, cultiva o construye su proyecto de vida.
La pregunta, entonces, no es solamente cuánto terreno está perdiendo Colombia.
La pregunta es qué estamos haciendo hoy para que las próximas generaciones no tengan que preguntarse dónde quedaron las costas que nosotros conocimos.
Noticias relacionadas

El Puracé da señales de estabilidad: ¿Qué están midiendo los científicos y qué significa para las comunidades?
El volcán Puracé regresó a estado de alerta Amarilla tras ocho semanas en Naranja. El Servicio Geológico Colombiano reportó una disminución en la actividad sísmica, las emisiones de ceniza, las anomalías térmicas y algunos indicadores de gases.

Cuando una deuda se convierte en esclavitud y como algunos son liberados en Pakistán. (+Video)
En Pakistán, miles de familias continúan atrapadas en sistemas de trabajo en servidumbre por deudas. Pero algunas organizaciones están pagando esas deudas para devolverles algo que ninguna persona debería perder: su libertad.

¿A qué edad debería un niño entrar a las redes sociales? Europa propone nuevos límites
La Comisión Europea presentó el EU KIDS Act, una propuesta que busca retrasar el acceso de los menores a las redes sociales, reforzar el control parental y obligar a las plataformas a incorporar medidas de seguridad desde el diseño.
