
La Iglesia Adventista en Ucrania: templos afectados, una misión que continúa
Más de cuatro años después de la invasión rusa a gran escala, la Iglesia Adventista del Séptimo Día continúa funcionando en Ucrania, aunque la guerra ha obligado a sus miembros a desplazarse, ha golpeado sus templos y ha transformado la manera de ejercer el ministerio. Solo entre el 17 y el 19 de octubre de 2026, tres iglesias adventistas resultaron afectadas por ataques.
La guerra en Ucrania también ha dejado sus huellas dentro de las iglesias. Templos dañados, comunidades desplazadas, escuelas que tuvieron que pasar a la virtualidad y pastores que hoy combinan el ministerio religioso con labores de capellanía, asistencia humanitaria y acompañamiento a personas afectadas por el conflicto.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día no ha sido ajena a esta realidad. Solo entre el 17 y el 19 de octubre de 2026, al menos tres templos adventistas resultaron afectados por ataques en distintas regiones de Ucrania. El caso más grave ocurrió en Izium, en la región de Járkov, donde un bombardeo durante la noche del 18 de octubre provocó el colapso de una parte importante de las paredes y del techo del templo. La fachada principal fue una de las pocas estructuras que permaneció en pie. Tres personas resultaron heridas en el ataque contra la ciudad, según la Policía Nacional de Ucrania.
La congregación de Izium tiene una historia de casi ocho décadas. Fue fundada en 1947 y adquirió el edificio que utilizaba como templo en 2006. La construcción ya había sufrido daños durante la ocupación rusa de la ciudad en 2022. Después de la liberación de Izium, los adventistas retomaron allí sus actividades y, además de sus servicios religiosos, ofrecieron ayuda espiritual, psicológica y humanitaria a habitantes de la zona.
En Jersón, otro templo adventista sufrió daños durante un ataque aéreo ocurrido el 17 de octubre. Las explosiones rompieron ventanas y afectaron marcos y puertas. El edificio había funcionado también como sede del liceo adventista DieSlovo, cuyos estudiantes tuvieron que continuar sus actividades educativas de manera virtual debido a las condiciones de seguridad.
Algunos datos:
1. Muertos, heridos y desaparecidos
En enero de 2023, la administración de la Iglesia Adventista en Ucrania publicó un balance de las pérdidas sufridas durante 2022:
13 adventistas fallecidos.
10 heridos.
21 desaparecidos.
Alrededor de 8.000 adventistas habían salido de Ucrania, equivalentes entonces a aproximadamente el 23 % de la membresía.
24 templos habían sufrido daños o destrucción.
37 congregaciones estaban en territorios ocupados.
842 miembros permanecían en esos territorios.

La semana pasada
Un día después, el 19 de octubre, una explosión cercana a la iglesia adventista de Irpín, en la región de Kyiv, provocó daños en ventanas, marcos y paredes. Las autoridades regionales informaron de 17 personas heridas y una mujer fallecida como consecuencia de los ataques registrados en la ciudad. La propia comunidad adventista recibió ayuda de creyentes bautistas y pentecostales para retirar escombros y limpiar las instalaciones.
Pero los daños materiales cuentan solamente una parte de la historia.
Una iglesia que también ha tenido que desplazarse
Los datos más recientes disponibles muestran la magnitud de la transformación que ha vivido la Iglesia Adventista en Ucrania.
Según el informe oficial de la Unión Ucraniana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día presentado para la 62.ª Sesión de la Conferencia General en 2025, la Unión Ucraniana reportó 38.407 miembros, 727 congregaciones y 191 grupos. Durante los tres primeros años de la guerra, 2.784 personas se incorporaron a la Iglesia mediante el bautismo y otras 157 por profesión de fe.
Al mismo tiempo, 1.702 miembros trasladaron oficialmente su membresía fuera de Ucrania como consecuencia de la emigración. La propia Iglesia contabilizaba entonces 6.220 miembros que mantenían su membresía fuera del territorio ucraniano.
Estas cifras ayudan a entender una realidad que muchas veces queda escondida detrás de los mapas militares: la guerra también ha cambiado la geografía humana de las congregaciones.
El directorio adventista registra actualmente 725 iglesias y 37.566 miembros con estadísticas cerradas al 30 de junio de 2025. La Unión Ucraniana está organizada en ocho campos: Bukovinskaya, Ucrania Central, Dniéper, Dniéper Oriental, Kyiv, Podolsk, Ucrania Meridional y Ucrania Occidental. Su sede permanece en Kyiv.
Cuando el templo se convierte en refugio
Desde el comienzo de la guerra, numerosos edificios adventistas han tenido una función que va mucho más allá del culto.
La Iglesia informa que prácticamente todos sus edificios en Ucrania han servido, en algún momento, como lugares de refugio para personas desplazadas. También mantiene programas de evacuación, distribución de alimentos y medicamentos y asistencia a comunidades afectadas por los combates.
La misión, en este contexto, ha cambiado de rostro.
Un pastor puede estar predicando un sábado y, durante la semana, acompañando a una familia desplazada, visitando un hospital, participando en labores de capellanía o ayudando a evacuar personas de una zona amenazada.
En 2026, además, más de 20 capellanes recibieron certificación estatal para prestar servicio en hospitales ucranianos. La capellanía se ha convertido así en uno de los espacios en los que la Iglesia está llevando su presencia espiritual directamente a escenarios afectados por la guerra.

La Iglesia continúa funcionando
A pesar de las pérdidas y los desplazamientos, los datos disponibles muestran que la estructura adventista ucraniana continúa activa.
La Unión mantiene sus ocho campos administrativos y desarrolla actividades de evangelización, educación, salud, capellanía, ayuda humanitaria y atención a las familias. También continúa funcionando ADRA Ucrania, mientras las congregaciones mantienen sus reuniones y programas en medio de las restricciones impuestas por la situación de seguridad.
En el ámbito educativo, la guerra también ha obligado a modificar los modelos de atención. Algunas instituciones han recurrido a refugios y otras, como la escuela DieSlovo de Jersón, han tenido que trasladar sus clases al entorno virtual.
Y quizá uno de los datos más llamativos es que, aun en medio de la guerra, la Iglesia ha continuado creciendo en algunos lugares. Entre 2022 y 2024, más de 2.900 personas se incorporaron a la Iglesia ucraniana mediante bautismo o profesión de fe.
La fotografía, entonces, es mucho más compleja que la de unos templos golpeados por las bombas.
Es la historia de una comunidad religiosa que ha perdido miembros por la emigración, que ha visto desaparecer o quedar seriamente dañados algunos de sus lugares de culto y que debe trabajar en un país sometido a una guerra prolongada.
Pero también es la historia de congregaciones que siguen reuniéndose, de pastores que continúan sirviendo, de voluntarios que acompañan a quienes sufren y de templos que, además de lugares de culto, se han convertido en refugios y centros de ayuda.
En Ucrania, la guerra ha golpeado las paredes de la Iglesia Adventista. Pero, hasta ahora, no ha conseguido detener su misión.
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